Inteligencia emocional en las organizaciones.

Compartimos algunas reflexiones realizadas por Gabriela Jeifetz, experta en desarrollo de equipos de alto desempeño, sobre qué es y cómo gestionar la inteligencia emocional en las organizaciones.

Trabajo elaborado por Gabriela Jeifetz.

Experta en desarrollo de equipos de alto desempeño.

En el corazón de una organización exitosa late su cultura, que es ese entramado que está presente pero no siempre aparece tan visiblemente. Es esa fuerza impulsora que moldea la identidad, las acciones y los resultados de cada organización.  

¿Qué elementos componen una cultura organizacional, como hacemos para medirla? son algunas de las preguntas que muchas veces nos hacemos con Paula Honisch cuando conversamos y divagamos sobre este tema tan apasionante. 

La inteligencia emocional, planteada por Daniel Goleman en la década de 1990, se refiere a la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como las emociones de los demás. Aunque inicialmente se consideraba una habilidad personal, su aplicación en el ámbito corporativo ha demostrado ser un factor diferenciador. 

Creemos, cada una desde nuestra formación, que la inteligencia emocional se entrelaza con la cultura organizacional. Esa interrelación la percibimos y la empezamos a ver en acción de distintas maneras, por ejemplo: 

  1. Las personas que lideran con alta inteligencia emocional son capaces de inspirar a sus equipos, fomentar la confianza y crear un ambiente de trabajo positivo. Su capacidad para comprender y gestionar las emociones propias y las de los demás les permite abordar conflictos de manera constructiva y motivar a sus empleados hacia el logro de metas comunes. Por eso es fundamental que logremos formar líderes inspiradores en nuestras organizaciones.

  1. La inteligencia emocional facilita la comunicación abierta y transparente dentro de la organización. Ella hace que las personas que colaboran con la organización se sientan más seguras al expresar sus ideas y preocupaciones, lo que fomenta a su vez, la colaboración entre ellas y la innovación. Será clave entonces asegurarnos de tener una Comunicación Efectiva.

  1. En un mundo BANI (frágil, ansioso, no lineal e incomprensible), en constante cambio, la resiliencia, entendida como la capacidad de una organización para anticipar, preparar, responder y adaptarse al cambio, es clave para la supervivencia a largo plazo. La inteligencia emocional ayuda a las personas que conforman las organizaciones a adaptarse a los desafíos y a superar obstáculos con agilidad. Los equipos que poseen esta habilidad pueden enfrentar la adversidad con mayor calma y mantener un enfoque positivo incluso en tiempos difíciles. Tenemos que asegurarnos entonces de tener una organización Resiliente 

  1. Una cultura organizacional basada en la inteligencia emocional fomenta la cohesión y la colaboración entre los miembros del equipo. Cuando las personas se sienten valoradas y comprendidas, están más dispuestos a trabajar juntos hacia objetivos comunes. Esta colaboración fortalece las relaciones y mejora resultados, será clave entonces trabajar en la Cohesión y Colaboración de los equipos de trabajo. 

  1. Por último, cuando las personas se sienten emocionalmente seguras en el trabajo, son más propensas a experimentar satisfacción y compromiso con sus roles. Esto se traduce en una mayor retención de talento y en un ambiente laboral más positivo y saludable, lo que genera un círculo virtuoso, haciendo más atractiva la organización para que nuevos talentos quieran formar parte de ella.

En resumen, la inteligencia emocional no solo es una habilidad personal, sino también un componente fundamental de una cultura organizacional sólida, saludable y transparente. Al fomentar estos niveles de integridad  y seguridad dentro de las organizaciones, tendremos más oportunidades de desarrollar el potencial  y alcanzar nuevos niveles de bienestar. Como así también generando una cultura ética que promueva el crecimiento sostenible de la organización y sea el andamiaje que garantice su buena reputación.

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